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s2t2 -'El Bierzo ¿Fantástico?', de Rafael Cadórniga Martínez

 www.elbierzodigital.com

Reseña/ 'El Bierzo ¿Fantástico?', de Rafael Cadórniga Martínez

Por Antonio-Esteban.
Actualizado el 24/02/2008 a las 10:14(CET)

Es de agradecer este libro de Rafael Cadórniga Martínez  -fundador del SEB o Sociedad Espeleológica Berciana-, sobre todo -se puede estar de acuerdo o no se puede estar de acuerdo con las teorías que expone- por la desmitificación que hace de algunos lugares de esta tierra y, además, por una nota del propio autor que justifica el libro: "No pretendo -dice- que todo lo que se afirma en su totalidad sea exacto, sino, lo que deseo es aportar una serie de datos que enriquecerán la Historia de El Bierzo".

No pretende, efectivamante, -ni quiere- ser ortodoxo, sino exponer sus teorías en varios capítulos: ASPECTOS GEOGRÁFICOS E HISTÓRICOS DEL BIERZO, EL BIERZO Y MONTEFURADO O LA FANTASÍA DE SU ORO PARA ROMA, EL ORO DE MONTEFURADO, EL ORO DE VILLADEPALOS, LAS MÉDULAS O EL ORO QUE MÁS CONTRIBUYÓ A LA GRANDEZA DE ROMA, LA EXPLOTACIÓN DEL YACIMIENTO DE LA MONTAÑA MÉDULAS y LA TÉCNICA DEL VELLOCINO DE ORO, para concluir con las brevísimas biografías de Plinio el Viejo, Plinio el Joven, Estrabón y seis dibujos que sustentan las innovadoras teorías del autor.

En el primer capítulo, Cadórniga Martínez además de hablar de la explotación de las Médulas -muy documentadamente-,  aventura ciertas hipótesis a las que ha tenido acceso no contrastado y por tanto no mencionado en el libro. (Escribe  -cito por su curiosidad- sobre la alimentación de los naturales del país y que estaba constituida por una especie de pasta hecha a base de castañas y ajos). (Es sabido que la castaña era el principal alimento de aquellas gentes, pero se ignoraba  -al menos éste que escribe lo ignora- que la castaña se mezclase con ajo).

Expone también una teoría que, no por extraña, debe quedar en el olvido: que las primeras tierras -las capas inferiores-  fueron sobre las que se amontonaron los siguientes arrastres y estas primeras capas es lo que se contempla hoy, de tal forma que las que se pueden ver en la actualidad son pobres en oro por ser los desmontes los que provocaron el abandono del yacimiento y no otras causas.

Los romanos se dieron cuenta que una de las mayores fugas de oro eran las pepitas pequeñas que, debido a su peso y al no poder ser capatadas en primer término, fueron arrastradas al Sil. Ésto dio lugar a dos hechos: el oro de Villadepalos y el de Montefurado. Una teoría que de ningún modo podemos obviar.

El oro de Montefurado es otro de los capítulos del libro y en él se habla de la perforación hecha por los romanos -la Legio VII Gémina formada por seis mil soldados y que, según Cadórniga, acampó en Sesmil, y de ahí el nombre de este poblado que aún conserva. Craso error, ya que la terminación -MIL en latín indica distancia y procede de Milliarius, piedra que marcaba la distancia de un lugar a otro.

La perforación de Montefurado fue aprovechada para recoger las pepitas de oro que no habían sido recogidas en las Médulas.

En EL ORO DE VILLADEPALOS habla Rafael Cádórniga de las dragas efectuadas cerca de esta villa y en el paraje denominado "La Isla", y que el autor conoce perfectamante. (La historia de las dragas en Villadepalos creo que bien merecería ser estudiada con detenimiento e historiada en libro y dar pie a una novela larga que sería interesante).

En resumidas cuentas, el libro no debe pasar desapercibido, cuando menos como curiosidad o porque aporta unas teorías nuevas.

Pero, dentro de esta curiosidad, lo más curioso -valga la redundancia- es la teoría de Cadórniga que trata de anular la ruina montium. El cree -está en su derecho- que fue otro sistema: el de los ciclones; una viga vertical con aspas horizontales que al rotar, movidas por el impulso del agua, iban deshaciendo la tierra hasta lograr el desplome del monte. La cavidad existente en Orellán es una prueba de ello y, si se hubiesen proseguido las investigaciones -dice-, se habría descubierto la viga más arriba mencionada porque los romanos conocían de sobra este sistema.

No dejan de ser teorías, más o menos atrevidadas o, al menos, no concordantes con otras teorías, pero dignas de respeto. Permitámosle el beneficio de la duda.