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EXTRAORDINARIO TRABAJO DE Imagenes panoramicas interactivas. - He seleccionado solo las del BIERZO En la pagina de sus autores puedes ver una coleccion completa rottodigital.com
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LA LEITOSA LA HERMANA POBRE DE LAS MEDULAS

LA LEITOSA

LA HERMANA POBRE DE LAS MEDULAS

La antigua explotación aurífera “A Leitosa”, que ocupa un buen espacio de las orillas del río Burbia, es semejante a la de Las Médulas. Así, ambas se constituyen en un espectáculo visual extraordinario y sin comparación posible. En el caso de “A Leitosa”, los cálculos arqueológicos indican que pudieron excavarse y removerse hasta 40 millones de metros cúbicos de arrastres aluviales muy anteriores que, tras ser lavados y filtrados, originaron un extenso y espeso manto sedimentario de hasta veinte metros de anchura. Ello puede ser captado por cualquier observador avezado, en el contorno de esta zona del río Burbia y, preferentemente, en la margen izquierda del río.
Las barracas como así las llaman ,los lugareños son espectaculares,y aun se pueden apreciar las antiguas los canales romanos que traían el agua de los tres ríos ,el Ancares,el Cua y el Burbia.,hoy los canales han sido destruidos por las reforestaciones de pinos,sin que nadie haga nada por remediarlo y evitar al menos que se destruyan las que aun quedan.



LA SOMOZA BERCIANA: A LEITOSA



ACCESOS:

Se puede de partir de Villafranca del Bierzo,Cacabelos ,Quilos encaminarse por la carretera que nos señala Paradaseca y estar luego atentos para tomar el desvío en el que se indica un Km. a Paradiña. Aquí se encuentra habilitada, a la izquierda, una pista forestal (en bastante mal estado) que nos dirige hacia la parte baja del monumento arqueológico. Llegamos a un merendero,abandonado y destruido por los vandalos .
No obstante, si lo que se quiere es alcanzar la parte alta de la mina, es preciso orientarse en dirección Paradiña y, una vez conquistado el alto, seguir por una pista forestal a la izquierda.
Hay también un rótulo sencillo en el desvío citado que marca la leyenda “A Leitosa”. Comienza una ruta de senderismo cegada por la vegetaciónque y que, pasa por el medio del área de derrumbes, se cierra al llegar a la parte baja donde proliferan los depósitos con los materiales desprendidos y desechados. Si se continúa por la carretera que va a dar a Prado de Somoza, surge la agradable sorpresa de tener que hacer dos paradas para admirar una impresionante panorámica desde los dos miradores.
El proceso técnico empleado tiene la misma concepción que el “ruina montium”, lo que representa la utilización de un procedimiento complejo, sobre todo por la intrincada red de canalización de agua hasta los estratos secundarios, más ricos en el metal dorado.
En este aspecto, los aportes de ingentes cantidades de agua se producían a través de acueductos- dos de los cuales aún se evidencian claramente-, agua que había que conducir desde el tramo más alto de la cuenca del Burbia.
Como complemento, nos podemos topar con varios estanques o pequeñas lagunas de retención y con algunas galerías que, horadando la tierra, fueron dejando enormes barrancas en las cuales se averiguan “grosso modo” las hace tiempo abandonadas bocaminas.
En lugares adaptados, próximos a la explotación del “oro”, se instalaron castros que se supone que fueron ocupados por astures, que eran empleados en los duros trabajos: La Toralina y Campo do Castrelo en Prado de Paradiña; El Castrillón, en Ribón y El Castro en Veigueliña.
Lógicamente, esto nos demuestra que la influencia y huellas romanas en El Bierzo son abundantes, y también en estas tierras de la Somoza, donde el genio de ingeniería romana produjo estas obras auténticamente excepcionales. Sin poderse asimilar en proporciones a sus hermanas canalizaciones de las Médulas, se ha de constatar que los yacimientos de “A Leitosa” vendrían a corresponder con una tercera parte de Las Médulas, aproximadamente.
Sin embargo, el contraste entre riscos y picos rojizos con las laderas de derrumbe y con una frondosa y espléndida vegetación, logra el mismo efecto visual de impresión.
En La Leitosa se contemplan, como añadido, una amplia red de pozos y galerías subterráneas, a fin y objeto de aprovechar la caída por gravedad del agua, lo que repercutía en el aumento de su fuerza y en el rendimiento en cuanto a la cantidad de material abatido.
El pueblo de Prado de Somoza-(Paradiña),se encuentra dentro de lo que fue explotación aurífera,viendose todavía hoy numerososas barrancas y antiguas(canales Romanos que traian el agua del rio Cua ,Ancares y Burbia).


El camino que lleva a la Leitosa desde Prado de Somoza-(Paradiña),esta completamente cegado por la vegetación,asi como todos los caminos de la pedania,el riesgo de incendio es muy alto,el abandono de este bello pueblo por las instituciones es total.
Desde el del Teso Dorrego se aprecia una perspectiva y panorámica de buena parte del Bierzo Bajo. Desde este lugar privilegiado, entre la vegetación a veces exuberante, se atisban los vestigios de los canales que nos legaron los romanos
(en habla local, denominados “antiguas”). En este trayecto, podemos gozar de la sombra en verano de un llamativo bosque de pinos.

EL RECUERDO DE LA CIUDAD DE “ALCAPARRA”:

Transmitido durante generaciones, un relato asombroso viene siendo contado:
“La ciudad de Alcaparra era un poblado minero importante, que se ubicaba a poca distancia del yacimiento de “A Leitosa” y, más en concreto, en el lugar de Veigueliña.
Un día de hornada, cuando estaban cociendo, apareció por allí un hombre viejo y hambriento, implorando un trozo de pan. Cortaron un pequeño pedazo de masa, poniéndolo a cocer. Empezó a esponjarse de tal manera que se formó una bolla de enormes proporciones. Introdujeron un minúsculo trozo de masa, seguidamente, pero la gran sorpresa fue que sucedió lo mismo. Ante la poca caridad cristiana de los aldeanos, surgió una persona que les recriminó su acción.
El visitante-mendigo le dijo a este buen y generoso hombre que le acompañara. Así se encaminaron a las afueras del pueblo, sin mirar hacia atrás. Cuando tornaron su mirada, observaron cómo la ciudad de Alcaparra se hundía por su codicia y ambición.
Se cree que el anciano era Dios que quiso poner a prueba a los pobladores de esta ciudad”.Cuentan que, más bien a comienzos del siglo pasado, llegó un maestro a la escuela del Estado de Veigueliña. Este hombre tenía la costumbre-manía de sacar, de vez en cuando, a sus pupilos del aula y, obligándolos a mirar hacia La Leitosa, les mandaba repetir la siguiente proclama ”¡Viva la ciudad de Alcaparra.

Las sendas de senderismo estan abandonadas y cegadas por la vegetación.

FLORA Y FAUNA:

La flora y fauna que componen la Somoza berciana tienen una correlación muy estrecha con la zona climática que nos ocupa. En las cumbres y partes altas, los matorrales, xestas blancas o pudias, hierba de pasto de montaña, brezos, toxos, teixos,… son los más adaptados e invasivos. En lo que se llaman riberas, debido a la humedad y cierta benignidad, podemos ver encinas, castaños centenarios, cerezos, nogales, avellanos, abedules, piornos, acebos, roble albar y pinos silvestres. Es de destacar la riqueza en caudales de agua, manantiales, fuentes,… de la Somoza.
Hay, en ciertos espacios, bosques de robles, de tejos y hayedos como elementos característicos, que representan un hábitat idóneo para jabalíes, rebecos, zorros, lobos, nutrias, tejones, perdices, águilas reales, azores, liebres, osos y urogallos. Estos dos últimos gozan de una protección especial como especies en peligro de “desaparición”.
Cabe apreciar que la Somoza se acerca a Ancares al mantener un ecosistema bastante común y que el Espacio Natural de Ancares (en el que, en su mayoría, se integra la Somoza) está calificado como Reserva Nacional.

CAZA Y PESCA:

Prácticamente toda la extensión de la Somoza se halla acotada, pues la relevancia de estos deportes es notable. La orografía accidentada y los bosques conforman un área totalmente adecuada para dedicarse tanto a la caza menor, como a la mayor. Ya hace dos décadas se decidió repoblar y reintroducir especies como perdices y conejos, que se logró con éxisto, para satisfacción de los cazadores. A pesar de esta actuación la liebre está en franco retroceso. La Sierra de Ancares, inserta en la Red Natura 2000, limita y controla la caza mayor pero, aún hoy en día, quedan el corzo, el ciervo, el jabalí,… como especies de venados que pueden ser abatidos y cazados.Por lo que afecta a la pesca, es de citar a la trucha como especie de una aceptación y valoración más alta. Ni qué decir tiene que los incontables cursos de agua que discurren por la Somoza han protegido a esta especie de su extinción.

LA GANADERÍA:

Hasta hace poco, era la base de la economía rural ,hoy ha desaparecido casi por completo La dedicación mayor es al vacuno, en parte siguiendo un cuidado propio de la ganadería extensiva o de pastoreo.

RECURSOS SIN EXPLOTAR ADECUADAMENTE:

El futuro para la Somoza no se presenta tan sombrío como en las pasadas décadas. El incremento del turismo rural y sus potencialidades, así como lo que se llama “turismo activo” y el agroturismo, están por explorar. Las rutas turísticas, culturales y arqueológicas, así como los museos etnográficos (por la riqueza de la artesanía, celebraciones, costumbres,…) pueden reportar buenos dividendos, eso sí, bien planificadas.
Los recursos naturales y paisajísticos, ya se ha dicho, están como elementos permanentes a promocionar y cuidar.
Los recursos forestales, ya utilizados intensivamente en otras épocas, son de una proporción y magnitud a considerar y pueden ser objeto de una explotación “sostenible”.
Los recursos agroganaderos, como producciones de calidad, artesanales y ecológicas, tienen aún un largo camino que recorrer para conseguir un marchamo de calidad en la industria agroalimentaria.
Los Planes europeos, como el Leader, para zonas desfavorecidas o de montaña no se suprimirán. Ahora bien, no se fijará población si no se cuenta previamente con un mínimo “standard” de calidad de vida, lo que implica disponer de servicios administrativos, infraestructuras, de posibilidades de asistencia social,… lo cual es obligación de la Administración autonómica, el proporcionarlos.

MARCELINO B. TABOADA
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PUEBLOS DEL BIERZO (II): VALBOA O BALBOA

PUEBLOS DEL BIERZO (II): VALBOA O BALBOA

Sin lugar a dudas, el municipio del Bierzo que guarda más similitudes con el mundo rural y de montaña gallego es Balboa.
Su nombre es la transposición en la toponimia del río principal que discurre por estos parajes y, entorno a él, se distribuyen diecisiete aldeas o localidades: Valboa (Balboa), Canteixeira (Cantejeira), Castañeiras, Castañoso, Chan de Vilar (Chan de Villar), Fonte da Oliva (Fuente de Oliva), Lamagrande, Pumarín, Paraxís (Parajís), Quintela, Ruidelamas, Ruydeferros, Vilariños (Villariños), Valverde, Vilanova (Villanueva), Vilafeile (Villafeile) y Vilarmarín (Villarmarín).
La cabecera del municipio, Balboa, se encuentra a 700 m. de altitud y el censo total municipal asciende a 480 habitantes.

JOSÉ M. Gutierrez,Monteserin ALCALDE:
Este Edil, aparte de opiniones personales, ha logrado no sólo ser objeto de publicidad en los medios de masas por “el carril-vaca”, sino que sus actuaciones son bastante sonoras y positivas:
Ha iniciado la renovación de la palloza de Villariños, que la convertirá en la segunda pública del municipio, con un aprovechamiento admirable (con la habilitación de una plaza, será un espacio de convivencia y compartición del tiempo libre para los vecinos) y, como complemento, se intenta captar visitantes a través de una estrategia de servicio.
El Consistorio de Balboa ha instalado una antena “vía satélite” en la misma Casa Consistorial, con la aspiración de ir creando una red WiFi, lo que favorecerá tanto a lugareños como a visitantes de “fin de semana”.



CELEBRACIONES Y ESPECTÁCULOS:
Es digno de hacerle una especial mención a la bautizada como “Noche Mágica” de San Juan que, el 23 de junio de los últimos años, se convierte en noche de “festa rachada”. Se dispone, por otra parte, de un Auditorio que se prepara y acondiciona para este evento.
Gracias al bueno de “Chis”, en algunos fines de semana a lo largo del año, se producen animadas actuaciones que son variadas y diversas en la Palloza- ¡cómo no!- de Chis.
Tradición, amor al terruño, humildad, respeto, esfuerzo colectivo y hospitalidad sin límites, han hecho que los visitantes se sientan cómodos y acogidos.

HISTORIA:
El topónimo Balboa es muy posible que derive de una magnificación de su belleza y de todo el espacio contiguo al macizo de Cervantes, denominándose en época romana “Vallis bona”.
Para comprender mínimamente los avatares por los que pasó esta zona a través del tiempo, es ineludible referirse a tres elementos que destacan por su esplendor o recuerdan glorias pasadas: las pallozas, el Castillo de Balboa y la Iglesia de Santa Marina.


El Castillo de Balboa data del S. XIV y fue nuevamente objeto de reformas en el S. XV.
Actualmente su estado es ruinoso e irreversible. Sólo conserva la torre del homenaje y, siendo su titularidad municipal, el Ayuntamiento piensa ya en rehabilitarlo y darle valor. Su importancia histórica estriba en que explica ciertos hechos acaecidos en estas tierras. En principio, fue propiedad vinculada al linaje de los Rodríguez de Valcárcel. En el S. XV pasa a pertenecer al Conde de Lemos, de la extensa familia de los Ossorio, que tenían una relación y relevancia en la Corte bastante notable. Durante años, asimismo, fue un dominio de los Reyes Católicos, pasando después a manos de los marqueses de Villafranca. Está relatado con certeza suficiente cómo este monumento jugó un papel apreciable en el episodio de la revuelta “irmandiña”, siendo su dueño entonces D. Pedro Álvarez Ossorio. Luego hubo de ser restaurado y, en parte, reconstruido.
La Iglesia de Santa Marina, bajo cuya advocación se halla Balboa que la honra del 17 al 19 de julio de cada verano, goza de una figura de protección débil, como es la genérica de Patrimonio Histórico Español. Corresponde al S. XVI, apreciándose en ella elementos románicos y renacentistas en todo lo que es estructura. Sin embargo, en el interior del templo, se pueden admirar unos excelentes retablos barrocos. Recientemente, se ha mejorado la calificación de este monumento religioso con la Declaración de interés turístico.
Ya en el ámbito de la historia natural, se ha de hacer mención a la catalogación como árboles monumentales y ecosistema singular de los tejos de Lamagrande y Villafeile y los “soutos” (sotos) de castaños, algunos de gran valor ecológico, en Balboa.

Respecto a las construcciones de vivienda antiguas, pallozas, se ha de significar que estos llamativos elementos-inmuebles de la arquitectura popular se han conservado en prácticamente todas las poblaciones o, como mínimo, vestigios de ellos. Estos notables ejemplos de vivienda antigua, de origen prerromano, fueron adaptados durante la Edad Media a las condiciones climatológicas y de vida de los pobladores y están ligadas estrechamente a un modo de integración en el medio armónico de las gentes, lo que les da un extraordinario atractivo.
NATURALEZA:

Los nombres de los Picos de Ancares, que se enseñorean del Valle de Balboa, expresan un miticismo y cariño que los montañeros y aficionados a deportes de montaña, tanto gallegos como leoneses, siempre les han prodigado: Sorbeira, Mostellar, Miravalles, Cuiña, Penarrubia,…
Otro lugar preferente para los naturalistas es Cantejeira: la Palloza de esta localidad está restaurada y decorada con un buen gusto (Casa de Lamas). Por la festividad de San Lorenzo, este rincón hierve con el bullicio de los forasteros. Las calles o callejones de este pueblo tienen un grado notorio de inclinación y pendiente y todavía se conservan los corredores tradicionales en una buena proporción de las casas. En la Palloza se reviven, como en otro tiempo, los “filandones” o reuniones vecinales alrededor de la hoguera o chimenea para conversar largamente en los crudos inviernos fríos y de intensas nevadas.
Lo cual trae, como efecto positivo, que las fuentes y manantiales de las aldeas proporcionen una cantidad abundante y una calidad excepcional de agua “fresquísima”.


ALICIENTES TURÍSTICOS:

Durante casi todo el Siglo pasado, Balboa ha sido un enclave ignorado y con dificultades de comunicación. La mejora en todos los aspectos que ha supuesto la A-6, que no está lejos de los pueblos del municipio, ha ocasionado un relativo auge turístico, a lo cual ha contribuido tanto la puesta en vigencia del llamado “agroturismo” como el carácter emprendedor de algunas personas. Se ha partido de sumar encantos y de un concepto de desarrollo sostenible: así, la proximidad de la Reserva Nacional de Caza de Ancares ha sido un reclamo evidente para los cazadores; las pallozas, dentro de un respeto escrupuloso a su arquitectura, se han transformado en tabernas y restaurantes, donde se nos ofrece y permite degustar toda clase de platos típicos bercianos. Y, si a ello se añaden los ricos productos hortícolas y la sabrosísima carne de la ganadería local, se ha de concluir en que aquí tenemos un “miniparaíso gastronómico”.
Casi todos los pueblos se pueden visitar en una jornada, o mejor todavía en un fin de semana, ya que todos nos impresionarán por su radical belleza. Ejemplos de ello son Cantejeira, con su ya conocida palloza-restaurante y su Iglesia parroquial del S. XVI; Castañoso y, sobre todo, Chan de Vilar, puntos para la contemplación de increíbles vistas paisajísticas; Quintela, Lamagrande, Valverde de Balboa, Vilarmarín, Castañeiras,…

FLORA Y FAUNA:

En un conjunto paisajístico de puro ensueño, en una atmósfera constante de lo auténtico y natural, homogénea en todo el contorno, se pasa insensiblemente de pueblo a pueblo, de aldea a aldea, a cada cual más verde. Las abundantes y habituales nevadas invernales logran que se extienda ante nuestros ojos un manto inmenso de verdor de prados, húmedo y fresco.
Bajo la pequeña capa de manto de las praderías se adivinan rocas, capas pizarrosas, areniscas y el duro granito, brotando incontenibles por doquier árboles de una majestuosidad envidiable.
Las zonas ocupadas por el brezo son las más numerosas, aunque a la diversidad y variedad paisajística contribuyan castaños, carballares, robles centenarios y colonias esparcidas de acebos.
Como nota a descubrir es todo el sistema ribereño del río Balboa, de la misma manera que se puede disfrutar de sus aguas en la playa fluvial de la capital municipal, si no se es excesivamente friolero.
El urogallo, especie montaraz en peligro de extinción, se puede escuchar y ver por estos lares, compartiendo su hábitat con una buena cantidad de otras especies: jabalíes, cernícalos, lobos, gatos monteses, nutrias,…,animales que necesitan de un determinado y especial condicionamiento en cuanto a no invasión humana para sobrevivir.
La apacibilidad y despoblamiento de estas tierras nos hacen presagiar que en un futuro conseguiría desempeñar esta zona la función de pasillo natural del oso pardo.
El Valle ,que se conforma a los márgenes y en relación con el río Balboa, formado por un poblamiento diseminado semejante al de la montaña gallega, trae como consecuencia que persistan aún diecisiete núcleos habitados, con una tranquilidad cuasi-conventual, donde el silencio sólo es alterado por la sinfonía de la naturaleza, incitando a descansar en unos parajes de aislamiento y serenidad. Si a ello se une el buen hacer de los habitantes de siempre, grandes artesanos en una economía que fue precaria y que siempre respetaron y se extasiaron con una naturaleza que tiende a la superación y perfección, no cabe sino admitir que el ejemplo de adaptación y confusión del hombre con su medio natural es aquí de una simbiosis insuperable.
Incluso, los restos derruidos del Castillo sirven para parada y anidamiento de aves como grajos y mochuelos y algunas otras de “mal agüero”.



ETNOGRAFÍA Y GASTRONOMÍA:

Las pallozas, soluciones de vivienda excelsas en unas condiciones climáticas más bien desfavorables, no tienen fecha exacta determinada de aparición. Es más, algunos sostienen que los hórreos, complementarios a la vivienda, usados como almacén de alimentos a salvo de alimañas y otros animales silvestres, tienen reminiscencias de los antiguos “palafitos” por similitud de fines: la protección, aislamiento de peligros y defensa del hombre en unas primeras etapas sociales o presociales.
La gastronomía, a pesar de haberse ya aludido a su riqueza, se ha de reiterar que aún es bastante de fogón pues, de una u otra forma, la tradición de la caza ha dejado un poso de asados, lumbre de suelo, guisos de venado,…, lo cual aún hoy se puede practicar en la ya mencionada Reserva Nacional de Caza de Cervantes (Ancares), colindante con estas hermosísimas parcelas de encanto natural.

MARCELINO B. TABOADA
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Braña de Zaramedo

Braña de Zaramedo

Introducción

            La de Zaramedo es una de la muchas brañas que salpicaban la vertiente norte de la Sierra del Coto. Hoy, casi todas ellas, están en ruinas o transformadas en acogedoras estancias para el verano, pero conservan el bucólico sabor de su anterior uso. Pertenece a los ganaderos de Matalavilla y está en término municipal de Palacios del Sil.  

Aproximación.  

            El itinerario comienza en Palacios del Sil, por lo que seguiremos la carretera que recorre el valle del Sil, N-634, en dirección a Villablino, hasta Palacios del Sil. En el mismo pueblo hay que desviarse, en dirección a Salientes, por una carreterita precariamente señalizada. Inmediatamente después de cruzar el puente sobre el río Sil y el ferrocarril, se abandona la carretera por la izquierda, y se deja el coche en las proximidades del cementerio.  

Ruta

Itinerario.  

            Se inicia por un sendero, casi camino, que asciende por la ladera en dirección próxima al norte. Llegaremos a un camino, que hemos de seguir hacia la izquierda, y restos de explotaciones. Seguiremos el camino durante un trecho y nos desviaremos por el primero que salga hacia nuestra derecha, ladera arriba. Lo seguiremos hasta que, al cabo de poco menos de una hora, demos vista a las ruinas de la braña de La Degollada. El camino sigue hasta el repetidor de televisión (1.843 m.), por donde volveremos, pero nosotros lo abandonaremos dirigiéndonos hasta la braña. La cruzaremos subiendo en diagonal hasta su parte más alta, por donde entra un reguero de agua. Continuaremos, primero por la orilla del canal de riego, y luego por un sendero, a menudo semioculto por la vegetación, que se separa ascendiendo por la ladera. Pasaremos, por un espléndido bosque, sobre Braña Seita y, por un sendero cada vez más precario, llegaremos al camino que unía Matalavilla con la braña de Zaramedo, ya dando vista a esta. Solo seguirlo y en un momento llegaremos. Desde Palacios habremos empleado alrededor de dos horas y media.  

Otros Itinerarios.  

            El itinerario más corto es el que sube desde Cuevas del Sil hasta Braña Seita, por buen camino y continúa por un sendero, del que no es fácil perderse, hasta Zaramedo. En total hora y media, mas o menos.

            Desde Matalavilla, por un camino que al principio sigue el  margen del río, se llega a Brañas Secas. Siguiendo el camino, se pasa un collado y, sin perdida, se llega a la braña de Zaramedo en unas tres horas.

            También se puede llegar desde Rabanal de Arriba: por una buena pista hasta La Brañina, donde hay refugio y albergue. Por camino primero y sendero después, se llega al collado de Trasmundo y al cordal de la sierra. Por un sendero que lo sigue hacia el suroeste llegamos hasta encima de la braña de Zaramedo a la que bajaremos por la ladera, en no menos de dos horas y media.  

Descenso.  

            El descenso podemos hacerlo por el mismo camino que la subida, o por cualquier otro de los señalados, pero es interesante seguir, hasta el collado, el camino que va a Matalavilla. En el collado nos desviaremos, por nuestra derecha, por la cumbre de la sierra hasta el repetidor de televisión, del cual vemos las antenas. Desde aquí, un buen camino nos llevará, ya sin perdida posible, hasta las cercanías de la braña de La Degollada y el coche. En total algo más de una hora y media.  

Observaciones

Paisaje.  

            Buena parte del recorrido lo haremos por un  profundo bosque, que da la impresión de no haber sido hollado. Brañas a las que queda un profundo sabor pastoril. Pequeñas lagunas, de origen glaciar, que se secan, o casi, en verano. En Zaramedo, se debe visitar las “olleras”: covachas, frescas por la humedad, en las que se pretendía que se conservara la leche ordeñada, envasada en ollas, antes de llevarla al pueblo. Desde el repetidor de televisión magnífica vista de pájaro sobre Palacios.  

Fauna.

 

            Abundan los jabalíes y corzos. Es fácil ver perdices y ardillas. Siempre se encuentran arrendajos. Hay urogallos.  

Flora.  

            Grandes bosques de roble principalmente roble albar, con muchos acebos y abundantes tejos. Hay robles con un tamaño realmente asombroso. Bosques de abedules. Abundancia de iris y azucenas silvestres. Gran cantidad de anémonas.  

Riesgos.  

            Durante el paso por el bosque, no es desdeñable el riesgo de pérdida. Una solución, en este caso, es bajar, a través del bosque, en dirección a Braña Seita o al camino que a ella conduce y descender por él hasta Cuevas. En el recorrido por la cresta se debe prestar atención a la presencia de tormentas.  

Mapas.  

            Mapa nº 101 del Instituto Geográfico Nacional a escala 1:50.000.




Ivo García Álvarez

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Romería para recordar la desaparición de Bárcena y Posada del río hace ahora medio siglo

Romería para recordar la desaparición de Bárcena y Posada del río hace ahora medio siglo

Aquellos niños de Bárcena del río y Posada del río que abandonaron los dos pueblos hoy inundados por el pantano recogen el testigo de recuperar la memoria de estos lugares y celebrarán el próximo 5 de julio una romería ante el embalse, donde acercarán las imágenes de la Magdalena y San Roque al pie de las aguas que cubren los poblados de los que partieron hace 50 años.


Según explica el portavoz de la Asociación de Vecinos del Pantano de Bárcena, Enrique Enríquez, se trata de un acto que pretende reunir a antiguos habitantes y descendientes para mantener viva la memoria del pueblo.
Para ello, han elaborado un programa de actividades, a modo de romería tradicional, que esperan sea la primera de muchas en lo sucesivo.
En carro de bueyes, a las 11h. del domingo 5 de julio, regresarán a su antiguo lugar las imágenes de La Magdalena y San Roque. Permanecerán en la “Erina” del pantano durante toda la celebración acompañados de gaiteros.

Después (12,30h.) ofrenda floral al pie del pantano, y sobre el velero “Mencía” que flotará sobre los desaparecidos pueblos.

Misa campestre después en la “Erina” con actuación del coro rociero Virgen de la Estrella, para dar paso a una jornada de bailes tradicionales (muñeiras y jotas) comida y buen beber, según apunta la Asociación.

Esta primera edición se enmarca en la celebración del 50 aniversario del comienzo de la inundación de los pueblos para el llenado del pantano, en el verano de 1959, y que culminó en el 61, cuando Francisco Franco visitó las obras y ofició su inauguración.
Bajo las aguas desaparecían dos pueblos, Bárcena del río y Posada del río, y sus cerca 450 habitantes (unos 250 de Bárcena y 200 de Posada) se vieron obligados a realojarse en los pueblos aledaños o en el nuevo Bárcena.

imagen del lugar que ocupaba Bárcena, hoy cubierto por las aguas

Dos pueblos bajo las aguas

Bajo las aguas todavía quedarán los restos de unos pueblos dedicados a la agricultura, y cuyos ciudadanos se emplearon después en las obras del muro de contención que sería la sepultura de sus aldeas. La descripción de los Elidio Rodríguez, otro de los vecinos que era un niño cuando abandonó Bárcena, es de “unos pueblos muy bonitos, entre dos vegas”, y que hoy “no hubiera sido tan fácil inundar”, claro que en aquel entonces el régimen autoritario prohibía cualquier manifestación opositora a los planes estatales.

comienzo de la inundación 1959Pero sí que hubo cierta resistencia, según explica la asociación, puesto que parte de los vecinos sólo desalojaron sus hogares cuando el agua alcanzó las puertas, “muchos no había cobrado todavía la indemnización”, explican.

Una experiencia “traumática” para los mayores que abandonaron su lugar de origen y a sus antepasados bajo una capa de hormigón que cubría los cementerios, pero que fue “ilusionante por la nueva vida” para los pequeños que hoy recuperan la memoria de estos pueblos con esta romería.
A pesar de todo, los descendientes aprueban el sacrificio de Bárcena y Posada, porque “el pantano es muy beneficioso para todos”, algo que no impide tener presente la existencia bajo las aguas de dos pueblos bercianos.
Siempre quedará aquel que dice contemplar la torre de la ermita el año que el embalse está bajo.

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PUEBLOS DEL BIERZO - ARGANZA

PUEBLOS DEL BIERZO
(I): ARGANZA
Este municipio es de lo más típico de la denominada “hoya berciana”, enclavado en un entorno de tierras fértiles y productivas, donde son de destacar como producciones las de las viñas y árboles frutales. Como árbol de bosque más abundante hay que citar al pino.
La Casa Municipal, sede del Ayuntamiento, se encuentra en Arganza, población con una historia nada despreciable.La población ha ido menguando en la última década. Así, en el último censo dado a conocer (2007) la componían 806 habitantes, para una superficie total de 39,8 km. cuadrados, aproximadamente.

Sus orígenes históricos conocidos nos hablan de que fue un “Señorío”, perteneciente al Conde de Lemos, para posteriormente, ya en el S. XV, pasar al dominio del Marqués de Villafranca.
El aspecto más llamativo, y que le da relevancia literaria al municipio, es el hecho de que el más egregio de los escritores bercianos, D. Enrique Gil y Carrasco, nos describe a Dª Beatriz, protagonista principal de su obra “El Señor de Bembibre”, como hija de los señores de Arganza, en un ambiente romántico.
Las Juntas Vecinales que se integran en el municipio son las de Arganza, Campelo, Canedo, Espanillo, Magaz de Arriba, San Juan de la Mata, San Miguel de Arganza y San Vicente
.
Fotográfia del Palacio de Canedo
ARGANZA:
En esta localidad podemos apreciar unas buenas muestras de arquitectura popular. Es reseñable, asimismo, la Iglesia Parroquial (S.XVI), de estilo neoclásico y, en su interior, unos retablos churriguerescos.
CAMPELO:
Es de nombrar el Castro romano, en sus cercanías y sus fiestas (12 de junio), en coincidencia con las celebraciones de San Miguel de Arganza.



CANEDO:

A una altitud de unos 600 m., en las riberas del río Cúa, fueron monjes franceses los que, a partir de sus extensos e inigualables viñedos, enriquecieron las técnicas de cultivo y elaboración, recolectando la uva de cepas viejas que resistieron plagas y demás adversidades.
Este lugar está ubicado a unos 7 kms. de Cacabelos, en un altozano. A sus pies, se contempla como si fuera un tapiz toda el área ocupada por viñedos y plantaciones que se dispersan por todo el Bierzo Bajo.
Aún es posible escuchar la leyenda que se refiere a un gigantesco lago que, en tiempos antiquísimos, cubriría una amplia extensión berciana, que fue modificado en tiempos de los romanos con una mano de obra esclava de astures trasmontanos.
No se puede ignorar aquí el Palacio de Canedo, que en la actualidad es un emporio cuya restauración ha sido muy peculiar: mezcla de barroquismo, tradicionalidad y espíritu de innovación de “Prada a Tope”. Acorde con el contorno natural, es una especie de “Falcon Crest” a lo berciano: envasado artesanal de pimientos rojos, confitura de castañas en almíbar, licor de cerezas y guindas en aguardiente, higos zoupeiros con sabor agridulce especial, mermelada de tomate o, hasta incluso, una creación llamada “biermú” de diseño local, embotellado y comercializado en frasca de la abuela.
El Antiguo Palacio del Señorío de Canedo fue levantado en 1730, a las orillas del Cúa.
Las variedades de uva cultivadas son las de la zona (Mencía y godello) y también la Chadornnay. Nuevos productos dentro de la evolución reciente son el ya afamado vino de maceración carbónica total o el Xamprada, espumoso de burbuja fina y buen paladar.
En estos pagos nació Tirso González de Santalla (1624-1705), religioso-sacerdote, teólogo insigne de la Compañía de Jesús.

ESPANILLO:

Este pequeño pueblo aún conserva su molino comunitario. Es recomendable girar visita por su iglesia y ciertas construcciones antiguas y tradicionales. Se localiza en el camino que va de Quilós a Vega de Espinareda.

MAGAZ DE ARRIBA:

La actividad aquí predominante es el cuidado de las viñas. Paisajes a otear de ensueño y, sobre todo, buen vino en sus bodegas. Son concurridas sus fiestas patronales, que se suelen celebrar los días 27, 28 y 29 de junio.

SAN JUAN DE LA MATA:

Es nota histórica a relatar los acontecimientos relacionados con la Guerra de la Independencia. Desde aquí se formó el “Batallón de Tiradores del Bierzo”, comandado por D. Antonio de Ossorio, especializado en guerra de guerrillas y emboscadas. Es tradicional también un canto a su patrona “La Divina Pastora”, que se ha legado de generación en generación desde hace bastantes años.

SAN VICENTE Y LA RETUERTA:

Por estos lugares transcurre el río Cúa. Todavía se practicaban, poco tiempo ha, las labores de recogida de la hierba “en otoño”. Es imperativo proseguir, por parte de Diputación, con el arreglo y acondicionamiento del camino en forma de carretera que comunica con Vega de Espinareda.


EL CAMINO REAL DE CARLOS III: UN ENCANTO A DESCUBRIR.
Esta ya abandonada vía de comunicación que servía desde antiguo para comunicar desde un punto de vista de relación social y económica y de vertebración cultural a buena parte de la denominada "Hoya Berciana" (Cubillos del Sil, Cabañas Raras, Arganza y Camponaraya), además de Cacabelos, está prácticamente intransitable y sólo sirve para que los agricultores accedan a sus fincas con todoterreno o maquinaria agrícola. En trechos bastante largos ha desaparecido su antiguo pavimento empedrado para ser asfaltados. En total, la Ruta a recuperar del Camino Real sería de una longitud de 6 kms. con una relevancia notoria por la población considerable de las localidades por las que transcurre. El paisaje característico de esta zona tiene sus señales de identidad considerables y agradables como camino-sendero, a través del cual es gratificante la contemplación de la exuberante huerta berciana, los viñedos bien trabajados y cultivados, alamedas y bosques de galería, de una gran belleza natural. Arganza es una de las poblaciones que es más típica y contiene la mayoría de los elementos medioambientales que hicieron maravillarse a muchos viajeros que se perdieron por estos parajes.

GASTRONOMÍA:

Es una zona donde se manifiesta en toda su excelencia la rica gastronomía berciana. Desde los pimientos asados, las empanadas diversas, el cabrito al horno, los embutidos y chacinas de la matanza anual, pasando por la olla o caldo berciano, las sopas de ajo, las truchas y cangrejos de río, el pulpo a la berciana, la cecina,… hasta la dulcería o repostería, cuyos exponentes máximos son los almendrados, las roscas y roscones, las tartas de manzana reineta o las variadas conservas artesanales.Un aparte específico merecen “los magostos” de la rica castaña asada, las frutas que se recolectan, los productos hortelanos, los riquísimos vinos y aguardientes y, cómo no, el botillo que por algo es el “rey” del arte culinario berciano.

LEYENDAS:

El árbol del amor, Cercis, , Árbol de Judas, Arbol de Judea, Ciclamor, Algarrobo loco,con sus llamativa e impactante floración en primavera, ha alcanzado
el honor de ser reconocido como “árbol de San Valentín” o de los enamorados.
Las narraciones tradicionales los asocian con leyendas que vienen de tiempo atrás. Y son diferentes, según se trate de este especimen en la Tercia de Arbás, en Pombriego o en el mismo Arganza, producto de la imaginación de las gentes. Así, en Arganza se cuentan relatos envueltos en paisajes de ensueño y buen vino, en una especie de paraísos artificiales.

ACTUALIDAD:

Los Ediles de Cabañas Raras y Arganza tratan de impulsar, con el auxilio de la Fundación Ciuden, unas plantaciones experimentales de chopo, para producir biomasa. Esto ya se puede observar en terrenos de Magaz de Arriba.
Asimismo, entre los Regidores de Cabañas, Cacabelos y Arganza, se ve una preocupación para recabar ayudas con objeto de recuperar el Camino Real de Carlos III, Ruta histórica, en mal estado de conservación y con agresiones habituales al instalar infraestructuras de regadío.


La tendencia de las repoblaciones en el Bierzo es a usar el Pino en detrimento de las especies autóctonas,por ser el pino una especie invasiva y muy resistente y lo más importante mucho más barata y de rápido crecimiento ,que castaños ,robles ,fresnos etc.
Las autoridades medio-ambientales deberían exigir que al menos el 50% de las repoblaciones sean de especies autóctonas.
, para acabar, una buena noticia es el reconocimiento oficial con la catalogación de “Agua mineral natural” de un manantial que brotó después de efectuar un sondeo en el paraje llamado “Valle Escondido”, lo cual fue instado por el vecino D. Manuel Fernández Díez, y que indudablemente constituirá un aliciente más para perderse por estas tierras tan nuestras, tan bercianas.


MARCELINO B. TABOADA
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Pico Nevadín

Pico Nevadín

Introducción

            El Nevadín, con sus 2.082 m. de altitud, es el punto culminante de la Sierra del Coto que algunos aun consideran que separa el Bierzo de Laciana. Pero está en el límite de los municipios de Palacios del Sil y Villablino y ninguno de ellos pertenece al Bierzo.  

Aproximación.  

            Acometeremos la ascensión desde Salientes, por lo que seguiremos la carretera que recorre el valle del Sil, N-634, en dirección a Villablino, hasta Palacios del Sil en donde, por una carretera precariamente señalizada, nos desviaremos hacia Salientes.

Ruta

Itinerario.  

            En Salientes hemos de tomar un buen camino carretal que, desde las primeras casas del pueblo sale valle abajo, por la ladera derecha del río, con un trazado sensiblemente horizontal. Al ir dando vista al valle que se abre por nuestra derecha, el camino va comenzando a elevarse por la ladera. En la bifurcación tomaremos el que, por nuestra derecha, toma una dirección francamente ascendente que entre matas de roble nos llevará a unas praderas con abundante matorral en donde el camino se pierde. Lo mejor es continuar, cerca de la vaguada pero no por ella, en dirección aproximada hacia el noreste, hasta llegar al cordal de la sierra. Ya por el cordal seguiremos hacia el este, nuestra derecha, hasta alcanzar la cumbre del Nevadín. Desde Salientes habremos empleado algo más de dos horas.  

Otros itinerarios.  

            También podemos llegar a la cumbre del Nevadín desde Rabanal de Arriba, muy cerca de Villablino. Por una buena pista alcanzaremos La Brañina, en donde hay un albergue que dispone de bar. Continuaremos hasta el reguero y luego por su orilla o por la marcada senda hasta el collado de Trasmundo, alcanzaremos el cordal de la sierra. Por él, hacia el este, nuestra izquierda, pasaremos por El Miro de Rabén (1.985 m.) y otras cotas secundarias hasta alcanzar el Nevadín.

            Otro itinerario posible es desde Vivero, pueblo al que se accede desde la subida al puerto de La Magdalena, en la Carretera de León a Caboalles, ascendiendo por el curso del río en dirección prácticamente al oeste.  

Descenso.  

            Volver por el mismo camino de la subida puede ser una buena opción pero los que gusten de nuevos horizontes pueden continuar por la cresta que desciende hacia el este y el sur, en dirección al próximo Tambarón, hasta alcanzar el collado más bajo por el que cruza el camino que une Vivero con Salientes. Tomándolo hacia nuestra derecha, es decir hacia el oeste, nos llevará en casi continuo descenso hasta Salientes. Emplearemos cerca de dos horas.

Observaciones

Paisaje.  

            Todo el recorrido se efectúa por un típico paisaje de montaña. En la subida, por nuestra izquierda, se aprecian huellas de las explotaciones de los romanos para el beneficio del oro. Desde la cumbre amplios horizontes y buena vista aérea sobre Villablino y algunos charcos y turberas asentados en la vertiente norte. Vista soberbia sobre las cumbres de la Cordillera Cantábrica y sobre las cercanas de Peña Ubiña,Valdeiglesias, Catoute y Tambarón.  

Fauna.  

            Se pueden ver muchas huellas de la existencia de jabalíes y corzos. Pero no es fácil verlos a ellos. Es posible que en los bosque de la vertiente norte existan urogallos y osos. Abundan zorros y gatos monteses. Es fácil ver arrendajos y perdices.  

Flora.  

            Se ven muchos robles. Algunos fresnos, acebos y serbales. Como sotobosque abundan los arándanos.  

Riesgos.  

            El recorrido no presenta peligros destacables, por lo que solo parece aconsejable recordar que las cumbres son peligrosas en caso de tormenta y por tanto se evitará el cresteo si amenaza, descendiendo con la mayor rapidez posible.  

Mapas.  

            Mapa nº 101 del Instituto Geográfico Nacional a escala 1:50.000.



Ivo García Álvarez


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